FUTUROLOGIA:  LA TECNOLOGIA QUE CAMBIARÁ EL MUNDO

Resulta imposible predecir el futuro, más aún en un momento histórico de tan vertiginoso cambio como el actual, pero es igualmente imposible no dejar volar la imaginación en algún momento para hacerlo. Certezas hay pocas, más bien ninguna, pero en ese difuso horizonte sí que se pueden distinguir, al menos, tendencias de cómo habrán evolucionado la sociedad o los entornos urbanos y naturales para, digamos, dentro de una década: 2025.

Resulta imposible predecir el futuro, más aún en un momento histórico de tan vertiginoso cambio como el actual, pero es igualmente imposible no dejar volar la imaginación en algún momento para hacerlo. Certezas hay pocas, más bien ninguna, pero en ese difuso horizonte sí que se pueden distinguir, al menos, tendencias de cómo habrán evolucionado la sociedad o los entornos urbanos y naturales para, digamos, dentro de una década: 2025.

Destacados:

    • IoE: "Los dispositivos y artefactos conectados a la red establecerán un intercambio de datos sin intervención humana, un verdadero 'diálogo' entre máquinas".
    • Consumo energético: "Todo lo que podamos hacer en nuestras casas para consumir energía de un modo más eficiente ayuda pero no será suficiente para ahorrar un 20% en los próximos 10 años".
    • Teletrabajo: "A día de hoy, más de medio millón de personas ya pueden realizar su pega desde el hogar en Chile, una cifra que, según los expertos, se multiplicará en los próximos años."
    • Videovigilancia: "Una videovigilancia más inteligente y proactiva, no sólo ayuda a mejorar la seguridad, sino que también trae beneficios para los negocios".

Datos:

    • 50.000 millones. Número de dispositivos conectados a Internet en 2020 según Cisco.
    • 60% del consumo energético de Chile es generado por la minería, la industria y el sector comercial según Scheneider Electric.
    • 4.200 millones de dólares. Negocio que generarán los sistemas de control de acceso físico en los próximos dos años, según IHS.
    • Más de 500.000chilenos ya trabajan desde su casa en la actualidad.

La tecnología juega un papel esencial en este panorama dado que gracias a su imparable potencial innovador se constituye como el principal actor del cambio. Indudablemente, las TIC no pueden (quizá en el futuro sí) estar exentas del factor humano, por lo que hombres y máquinas, y la interacción entre ambos, se presentan como los elementos a seguir en este viaje al futuro basado únicamente en conocimientos presentes.
Existen diversos estudios y tratados sobre cómo será el mundo dentro de diez años, algunos especialmente serios, como los realizados por Virgin Media Business y The Future Laboratory 'Generation IP:2025' o el más extendido informe realizado por la consultora Thomson Reuters 'The World in 2025'. Incluso en Chile el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad publicó un estudio bautizado como 'Orientaciones estratégicas para la innovación. Surfeando hacia el futuro: Chile en el horizonte 2025'. Cualquiera de ellos (o de las miles de profecías sobre artilugios futuristas que circulan en la red) esbozan un mundo plenamente digital. Algo que no es baladí, más bien todo lo contrario, dado que se trata del único punto en el que todos los investigadores y expertos en innovación coinciden: El futuro será digital o no será.

Al margen de predicciones o películas de ciencia ficción, debemos quedarnos con las certezas y, en esta materia, se traducen tan solo en tendencias. De esta manera, y en el marco de un mundo plenamente digital, es posible hacer una aproximación a cómo afectará la explosión todavía pendiente pero imparable del llamado 'Internet de las Cosas' (o 'IoE' por sus siglas en inglés) y sus efectos sobre las ciudades (smartcities) o, en el ámbito de las relaciones sociales, cómo nos afectarán tendencias como el teletrabajo e, incluso, adentrarnos en asuntos más complejos como la videovigilancia. Y pensando en cuestiones medioambientales sería imposible pasar por alto los futuribles cambios en la generación de energía y su consumo dado que prácticamente todo el éxito (o fracaso) de los anteriores dependerá de éstos.

Internet de las cosas (IdC)

El concepto no es demasiado futurista (nació a finales de los noventa en el MIT), pero su desarrollo todavía sí lo es. Lo único que parece seguro es que con el paso de los años cada vez será más habitual encontrarnos con todo tipo de objetos cotidianos conectados entre sí (es lo que en el sector se conoce como comunicación M2M, machine to machine o máquina a máquina) y a través de la red, bien sea por WiFi, WiMax, RFID, 4G o 5G, LTE, Bluetooth, NFC, etc. Desde electrodomésticos y vehículos, a ciudades e infraestructuras críticas. Según la empresa Garther para el 2020 existirán en todo el planeta 26 mil millones de dispositivos con algún tipo de conexión. Un estudio de Abi Research aumenta esta cifra hasta los 30 mil millones. Cisco habla de 50 mil millones. Y eso sólo en 2020. Las estimaciones para 2025 podrían ser mareantes.

"Los sensores, dispositivos y artefactos conectados a la red, en muchos casos establecerán intercambio de datos sin intervención humana, dando paso a lo que se conoce como M2M, un verdadero 'diálogo' entre máquinas, actualizando datos en tiempo real", añade David Iacobucci, gerente comercial de Level 3.
Los efectos de esta tecnología serán decisivos para la humanidad. Tal y como explica Gabriel Calgaro, gerente general de Cisco Chile, IoE "nos permitirá convertirnos en gestores de la infinidad de recursos mejorando la forma en la que percibimos, comprendemos e incluso administramos el entorno". Tal es así que "debido a que miles de millones e incluso billones de sensores se colocan en todo el mundo, podremos escuchar literalmente el 'corazón' de nuestro planeta para saber si está sano o enfermo", explica Calgaro, para quien el cambio será tan radical que incluso "podemos comenzar por erradicar algunos de nuestros desafíos más urgentes, incluido el hambre y disponibilidad de agua potable".

Precisamente, Cisco cuenta con un equipo especialmente dedicado al Internet de las Cosas, donde se están desarrollando las tecnologías para que "no se quede sólo en el concepto". "Ya tenemos excelentes resultados como en Chicago y Barcelona, ciudades con las que hemos colaborado a que se conviertan en smartcities", explica se Gerente General. Además, el gigante tecnológico acaba de presentar el primer currículo global para el Internet de Todo, precisamente para satisfacer la creciente demanda de capacidades en Tecnologías de la Información y Comunicación y empoderar a los innovadores en las posibilidades del IoE. Un curso dirigido "a cualquier individuo que quiera aprovechar las oportunidades que brinda la interconexión de personas, procesos, datos y cosas, y no requiere tener un conocimiento profundo en las TIC como requisito previo".

La automatización de algunas tareas en las que hoy participan personas, redundarán en un mejor control del tráfico vehicular y del transporte público y la optimización de las energías, entre muchos otros beneficios en las ciudades. "Se trata de cosas tangibles para los ciudadanos, tanto en sus hogares como en las calles o en sus propios trabajos, y se fundan en el análisis de información en tiempo real, lo cual tiene como requisito previo el uso de aplicaciones de software que realizarán dicho análisis así como la consolidación de una conectividad total de las ciudades", enfatiza Iacobucci.

Para Calgaro la gran ventaja del Internet de las Cosas es la "flexibilidad". "Al estar más conectados, podemos trabajar sin necesariamente ir a la oficina, podemos comprar sin necesariamente ir al mall o supermercado, podemos ahorrar tiempo buscando estacionamiento a la hora pick. Estos son ejemplos simples, pero cuando tomemos conciencia de esto, nos daremos cuenta que la vida se nos hará mucho más simple", asevera el gerente general de Cisco Chile. "El poder exponencial de Internet nos permitirá crear respuestas exponenciales a los desafíos extraordinarios que enfrentan las personas, las empresas y los países", añade.

Pero los desafíos que IdC presenta a día de hoy todavía suponen un gran obstáculo para su implementación. En primer lugar, existe un evidente déficit en cuanto a infraestructura tecnológica. Por ejemplo, la ralentización de la implantación del protocolo IPv6 (que sustituye las direcciones de 32 bits del antiguo IPv4, que solo podía generar 4.300 millones de direcciones, por otras de 128 que permiten generar un número casi infinito de números), la extensión de la fibra óptica a las ciudades y los hogares, la capacidad de las compañías para gestionar la avalancha de datos o, y más preocupante, la seguridad de toda esta red y los datos personales o empresariales que por ella circulan.

El caso chileno no es una excepción a la regla y Calgaro considera que "si no sabemos cómo aplicarla (la Internet de las Cosas) y aprovecharla en su máxima expresión podría ser negativo, porque estaríamos perdiendo recursos y tiempo, pero Chile es un país que se adapta a las tecnologías fácilmente, por lo que no tendríamos grandes problemas".

No obstante, un desarrollo óptimo de esta tecnología ya nos permite soñar con que logrará tener un impacto en todos los sectores. "Aunque el mercado de dispositivos conectados es dominado por los teléfonos móviles, los analistas esperan que los autos se conviertan en la aplicación más conectada de aquí al 2020", asegura el gerente general de Cisco Chile para reconocer igualmente que "un crecimiento importante tendrá también el área de la Salud, con gran rendimiento en asistencia y monitoreo remoto, que vemos hoy en día con la telemedicina".

Consumo energético

Todo lo anterior está íntimamente relacionado con la sustentabilidad y, de manera más específica, con el ahorro energético y las fórmulas para lograr mayor eficiencia. Muchas cosas pueden pasar de aquí a 2025 pero una es irrefutable: los combustibles fósiles no son ni mucho menos infinitos, por lo que la sociedad debería haber aprendido para entonces a desarrollar nuevas fuentes de energía más sostenibles que las actuales y que contribuyan de la mejor manera posible a que todo funcione. Y eso incluye desde grandes instalaciones o infraestructuras críticas a pequeños procesadores.
Una investigación de la Universidad de Stanford demuestra que la eficiencia energética de los procesadores ha seguido de cerca la tasa de mejora predicha por la Ley Moore: el número de transistores capaces de ser construidos en una zona determinada se duplica aproximadamente cada dos años. "A través de la gestión inteligente de la energía y los avances arquitectónicos de los procesadores, junto con las mejoras en el proceso de fabricación, se espera que los logros en eficiencia energética superen la tendencia histórica que predice la Ley de Moore en, al menos, un 70 por ciento entre 2014 y 2020", asegura Bernardo Miretzky, Technology Manager Spanish South America de AMD.

Miretzky explica que AMD espera superar las ganancias de eficiencia de energía que se esperan de las transiciones de tecnología hasta el 2020, gracias a "la ejecución exitosa de una estrategia basada en tres pilares centrales de diseño de la compañía" como son el cómputo heterogéneo y optimización de energía (ahorrar energía mediante la eliminación de las conexiones entre los chips), el manejo de energía inteligente y en tiempo real (la ejecución de las tareas lo más rápido posible para acelerar el retorno al estado de reposo) y las futuras innovaciones en eficiencia energética (voltaje adaptable por pieza, islas de voltaje, una mayor integración de los componentes del sistema, entre otros).

Eso en cuanto a eficiencia a pequeña escala, pero ¿qué ocurre con la eficiencia a gran escala? A día de hoy ya podemos encontrar algunas pistas sobre lo que nos deparará el futuro. De esta manera, "existen variados productos y soluciones que apuntan a la Gestión de la Energía, por ejemplo todo lo relacionado a los edificios inteligentes, toda la gama de soluciones para automatización de edificios bajo el estándar Internacional KNX, y para el retrofit de edificios existentes tenemos una solución de BMS (Building Management System) que utiliza controladores inalámbricos en protocolo Zigbee, lo que permite una rápida implementación y bajo costo, ideal para pequeños y medianos edificios", según apunta el Comité de Eficiencia Energética de Schneider Electric. "Por otro lado existen las soluciones fotovoltaicas ligadas a nuestra Unidad de negocios Solar, que viene a complementar nuestra oferta considerando las Energías Renovables no Convencionales", añade.

Precisamente, las renovables se posicionan como gran alternativa al modelo energético actual, aunque en la actualidad todavía suponen un verdadero "desafío" para Chile. Según explica el Comité de Eficiencia Energética de Scheneider Electric las autoridades se enfrentan a una serie de dificultades como el alto costo de la inversión inicial, las limitadas posibilidades de financiamiento, las dificultades de acceso y conexión a las líneas de transmisión y la firma a largo plazo. "Es por esto que el gobierno impulsará distintos objetivos en pro de la eficiencia energética dentro de los cuales la Industria tendrá que estar correctamente alineado para poder de esta manera enfrentar el desafío propuesto de la reducción de un 20% al 2025", que es la meta fijada por el Ejecutivo en su hoja de ruta oficial.

Desde Scheneider Electric aseguran que "bajo este prisma todo lo que podamos hacer en nuestras casas para consumir energía de un modo más eficiente ayuda pero no será suficiente para ahorrar un 20% en los próximos 10 años". Por este motivo, desde la empresa se señala que "requerimos de acciones importantes de eficiencia energética en la minería, la industria y el sector comercial, pues estos representan alrededor del 60% del consumo de energía en el país". "Si lográramos ahorrar en estos últimos tres sectores un 20% de la energía significa casi el 75% de todo lo que consumimos en los hogares de todo Chile", apostillan.

Teletrabajo

Aunque muchos puestos de trabajo, por su naturaleza intrínseca, seguirán necesitando de una oficina o local para su desempeño, la tecnología también permitirá explorar nuevas vías que, en parte, apuntan hacia el teletrabajo. O lo que es lo mismo, el trabajo desde casa o de forma remota. La idea ya está en marcha en diversas empresas de diferentes rubros, pero todo apunta a que una nueva visión de la vida laboral que permita mucha más conciliación con la vida personal y el aprovechamiento del tiempo terminarán por imponerse en todo el mundo. A día de hoy, más de medio millón de personas ya pueden realizar su pega desde el hogar en Chile, una cifra que, según los expertos, se multiplicará en los próximos años. Pero no todo vale. El teletrabajo no es simplemente trabajar desde casa, es hacerlo en condiciones que aseguren tanto la productividad como el acceso a información y plataformas tecnológicas (como software).

En este sentido serán necesarios varios e importantes desarrollos tecnológicos que facilitarán el trabajo a quien, bien por iniciativa propia bien por las características de su empresa, apueste por realizar su jornada laboral desde un lugar que no sea la oficina. Casi todo en este aspecto se asocia a mejoras en el mundo de las telecomunicaciones y en especial al avance de la tecnología de voz sobre IP (VoIP), que permite, por decirlo de manera simple, enviar paquetes de voz a través de la red.

"Existen varias ventajas asociadas al teletrabajo si se trabajan en forma eficiente, que impactan a un aumento en la productividad", explica Tomás Cifuentes, director de Reqlut, quien destaca entre estas ventajas "la disminución de costos de transporte y de tiempo" (hay personas que viajan hasta 2 horas para llegar a sus trabajos), la "atracción de talentos en el caso de profesionales que necesitan tener flexibilidad laboral y que empresas con horarios fijos se lo impiden", o el "aumento en la motivación de los trabajadores producto de la flexibilidad del teletrabajo".

Muchos son los aspectos, especialmente en materia de legislación, que están pendientes para poder ofrecer totales garantías al trabajador. Y, aunque este apartado estuviera satisfactoriamente resuelto, el teletrabajo a día de hoy todavía genera problemas como el aislamiento del asalariado o la falta de control de riesgos e higiene en el hogar. Cifuentes también indica en este sentido que "existe menos control y personas que necesitan mayor supervisión y/o coordinación pueden perder el rumbo y no aprovechar las sinergias que significa trabajar en un grupo de trabajo como este".

En el otro lado de la balanza, el Teletrabajo se presenta como una gran oportunidad para personas con algún tipo de discapacidad pero perfectamente capacitadas e incluso para aquellas cuyas habilidades sociales no están todo lo desarrolladas que debieran, por poner solo dos ejemplos.

Pero en este contexto surge una pregunta crucial, ¿está la mentalidad chilena preparada para este cambio? Para el Director de Reqlut, la primera comunidad laboral de Latinoamérica, "Chile es un país sumamente centralizado y de una cultura de supervisar o controlar las actividades de los trabajadores. Con el aumento de la tecnología más una apertura hacia estas nuevas tendencias, se podría abrir un camino poco a poco. Hace una década no existían los coworks, pero hoy existen varios y eso ya es un comienzo y un aporte también a la posibilidad del teletrabajo".

Cifuentes también aporta algunas claves para que el teletrabajo se convierta en una realidad exitosa en el país en un futuro no muy lejano: "Se necesitan por un lado las tecnologías y por otro una cultura organizacional distinta, desde que estamos en el colegio y pasando por la universidad hay una relación de jerarquía donde se nos indica qué hacer. Se necesita que a medida que pase el tiempo las nuevas generaciones aporten también al ser más autosuficientes".

Videovigilancia

Los más apocalípticos podrán pensar que, en materia de seguridad, el futuro que nos espera se podrá asemejar bastante un secuela de la conocida serie de televisión Person of Interest. Con ciudades gobernadas por miles de cámaras y sensores con reconocimiento facial que sean capaces de saber dónde estamos y qué estamos haciendo en tiempo real. No es seguro que todo sea así, aunque probablemente el panorama será bastante parecido si nos fiamos de las previsiones y los augurios que hacen los expertos en esta materia.

Entre las principales tendencias que desgrana Juan Pablo Tavil, gerente de ventas de Axis para el Cono Sur, se sitúa el sistema digital IP en red que incentiva el cambio hacia "una videovigilancia más inteligente y proactiva, que no sólo ayuda a mejorar la seguridad, sino que también trae beneficios para los negocios de organizaciones de todos los tamaños y sectores".

Según el responsable de Axis, empresa que ha sido parte de varios casos exitosos en ciudades y municipios donde se comprueba el aporte de la videovigilancia en la reducción de la inseguridad y el combate a la delincuencia, una de las principales tendencias de la industria está en "la integración con aplicaciones analíticas de Business Intelligence". Un ejemplo de ello lo vemos en el sector retail, "donde una nueva generación de cámaras 'inteligentes' y software atiende esa necesidad, facilitando información estratégica para identificar perfiles de clientes y hacer un análisis de sus comportamientos de compra, entre otros beneficios", explica.
Otra tendencia que se visualiza con fuerza es el control de acceso físico, que debiese crecer hacia los 4.2 mil millones de dólares hasta el 2017, lo que representa un crecimiento anual del 7%, según la empresa de investigación de mercado IHS.

Por otra parte, el gerente de ventas de Axis, Juan Pablo Tavil, asegura que "vemos una serie de adelantos tecnológicos que ya son una realidad: como la Alta Definición (HDTV) y el Full HD (cuatro veces la resolución HDTV), que se han convertido en un estándar para sistemas de vigilancia, pues son capaces de alcanzar, tanto la resolución como la sensibilidad en buen equilibrio, creando un sistema de vigilancia más seguro que puede ser utilizado para fines de identificación". La tecnología 4K es un paso natural del HDTV para mejorar aún más la calidad de imagen.

En esta misma línea innovadora Tavil señala otros elementos que serán claves para comprender el futuro de la videovigilancia como "la captación de colores en la oscuridad y el alto contraste sensible de las cámaras" o la termografía: "A diferencia de las cámaras comunes que trabajan con la luz, las cámaras térmicas digitales generan imágenes a partir de la diferencia de temperatura entre los cuerpos, lo que permite crear soluciones especialmente indicadas para los sistemas de monitoreo requeridos en grandes faenas mineras, usinas, represas, plantas hidroeléctricas y otras áreas inhóspitas".

El experto de Axis es optimista en cuanto a la reacción chilena a este fenómeno. "Podemos decir que la estabilidad y madurez del mercado chileno representa un impulso al sector de la seguridad electrónica, sumado a que el país tiene una tradición de rápida adopción de nuevas tecnologías, que pueden aportar en términos de eficiencia, rentabilidad y escalabilidad, no tan solo a la seguridad, sino también a la gestión de negocio", asegura Tavil, para quien "las tasas de convergencia de un sistema análogo al mundo IP son muy altas en Chile y las tecnologías más avanzadas ya encuentran espacio en el mercado, como lo hemos visto con la banca, en el caso de los cajeros automáticos con tecnología de reconocimiento facial y el sector transporte".

No obstante, aún quedan retos importantes para el despegue de la videovigilancia como "la educación del mercado sobre la facilidad para adoptar y utilizar esta tecnología, la difusión de los beneficios en términos económicos que aporta la videovigilancia en red. (Por ejemplo, en el caso de una pyme, su utilización en un proyecto puede permitir un ahorro de hasta 50% en el costo total de la solución), o una constante capacitación a los partners integradores de estas soluciones y también a los especialistas en seguridad, para que estén a la vanguardia en los últimos adelantos en el sector".

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